
Tengo un amigo que es fan de Wes Anderson. Vino a casa y después de la cena le sorprendí con Fantastic Mr. Fox. Él, que es todo un caballero, no dijo una sola palabra durante la película. Casi al final, antes de el último brindis de los personajes, me pidió permiso para salir a fumar. Me pareció rarísimo. Rarísimo en él. Le dije que podía ir y que, si le parecía mejor, podía hacerlo dentro de la casa. Pero parece que no me escuchó. Se fue y volvió 3 minutos después. Los creditos rodaron, y con una voz aguardientosa y frágil, sólo dijo: podría darle un 100 de calificación, sino fuera porque al final, no hay una escena en cámara lenta.
No comprendí. Le pedí que profundizara en ello. Se puso a hablarme de Rushmore y la escena con la canción de Faces. Otra más de The Life Aquatic, que aún no he visto. Y otra más, tan reconocible por obvia, de Royal Tenenbaums. Y así como explicar que 2 + 3 son cinco, llegó a la conclusión que el cine de autor muchas veces sólo servía para envenenar al individuo. Le dije que a mí me parecía perfecto para todo aquél que iba por la vida gritando leperadas a Mystery Train, Down By Law y Stranger Than Paradise, pero llenándose la boca de alabanzas a Dead Man, Ghost Dog y Broken Flowers -todas estas, claro, de Jarmusch, no de Anderson-. Y es cierto. Más en momentos en que Fantastic Mr. Fox parece más un comercial de Old Navy, que la gran película de 25 de diciembre, mañanera, para no dejar la cama ni aunque nos bombardearan la casa.
¿Y por qué me pediste salir a fumar?, pregunté -la verdad es que aún no me lo podía explicar yo mismo-; “es que el stop motion me pone mal. Mal, como a una gallina asustada. Tengo feos recuerdos de feos momentos en feas ocasiones que es feo recordar”. Y aún así me pidió repetir la escena en que Jarvis Cocker hace esa tema hillbilly que le quedó bastante bien. 3 veces. A mí me gusta más repasar la presentación. Los villanos son genuinamente macabros, le dije. Sí, de hecho, Michael Gambon sale peor que en aquella de Greenaway, en donde se comía a un bibliotecario. Y yo no pude más que asentir. Creo que al final supimos la verdadera gracia de Fantastic Mr. Fox, pero no acordamos si tenía qué ver con el texto, o con la urgencia brutal que tiene Anderson en hacer de sus pelis cuadros artísticos increíbles.
Estos relatos tan dinámicos y siempre cargados de canciones me aconpañan. Me doy cuenta que me complementan. Un amigo, sus sensaciones, el rail musical. Todo natural. Como si estuviera aquí para ser leído en un momento preciso, como ahora que aparece el leve naranja en el cielo de Lima. El verano a las 6.11 p.m.
Velvets, Arturo.
Bueno pero no entendi, ¿por que se salio el tipo a fumar, y si es que debo de ver la pelicula o no?
Debes verla. Y se salió a fumar porque es una chimenea ese chavalón.
Pero no entendi por que el tipo se fue a fumar, y si es que debo de ver la pelicula.
Hay gente que tiene vicios muy arraigados, Pato. Quería salir a fumar. Y sí, debes ver la película.