
Si hay un grupo que de verdad tiene chispa en eso que llaman mainstream es el de Hayley. La portada de Brand New Eyes es la suma de toda la chispa adolescente que no tienen bandas como My Chemical Romance o Panic at The Disco, por decir algunas. Y Hayley es como la caja negra del avión. El as bajo la manga y la paga del rescate. Tan emparentada con Siouxie y a la vez una placa de presentación para quemar el punk a discreción. Su tremenda cabezota roja ondeando en el escenario, sus pasos de edecan del Hooters y su tamaño minúsculo, que podría confundirse con una batuta viviente, le convierten en una gran front woman como no hay en el nuevo pop americano. Yo me hago a la idea de que acaban de salir de un ensayo de TRL en donde no pudieron tocar por algún problema con el microondas de la mamá. Porque se les ve tan bien portados, bien maquillados, forrados con unas guitarras que brillan de nuevas, y sobre todo, blindados con un halo mágico para no parpadear ante los reflectores. Así, se explica automáticamente la manera genial en que hacen el Long Distance Call de Phoenix; la tremenda versión acústica de Misery Business; y la inocencia casi demencial de Pressure, uno de los mejores temas de esta banda. Así las cosas.