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En las hojas trae escrito “Cuidado”

3 cuadras antes de bajarme, siempre sube al camión. Está muy abrigado, trae bufanda, botas largas como de bombero, y unos lentes con una correa negra. En la mochila siempre trae muchas hojas, todas escritas con sharpie rojo. Lo primero que resalta es el título, porque trata de sentarse en el primer asiento. Acomoda sus lentes, tose, y empieza a contar que tiene problemas. Sus hijos se han ido de casa y está solo. Su esposa murió reciéntemente, pero por problemas cardiacos no puede trabajar. Pero Dios le dio un don: puede cantar lindas canciones a los pasajeros que van en rutas que él conoce. “Quiero que su trayectoria sea agradable, al menos unos minutitos”. Vuelve a revolver las hojas hasta que encuentra la correcta. De las 4 veces que le he visto, siempre escoge la misma. “Camionero” de Roberto Carlos. No trae guitarra, no trae pandero, no trae wiro, no trae nada. Canta muy fuerte y a ratos estira el cuello muy alto, creyendo que la gente que va atrás no le va a escuchar. El día que decidí darle unos pesos, me frotó la cabeza. Lo hace sólo a quienes considera no se molestarán. No le tocó ni un pelo al tipo que iba hablando sobre cobrar un dinero que le debían hace 3 meses. Ni tampoco a la señora que se pasó todo el trayecto tirándole de los pelos a su hija. Nuestro amigo termina de cobrar, y aplaude 3 veces, y dice: ya me voy a bajar amigos. Se pierde en la primer calle que ve.

Categorias: El presente.

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Un comentario

  1. Intuitivo. Conoce la naturaleza humana. Uno de esos seres extraños y cercanos a la vez. Ah, si te contara sobre los personajes que suben a los buses en mi ciudad. Por ejemplo, aquel ojeroso y desdentado hombre con la mirada desorbitada… Dioxes.

    Danke, por el redondo post. Chau.



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