
Eso acaba de decir Brittany Murphy a Ashton Kutcher en Just Married. Qué película más mala, siempre pienso. Pero en esa parte, en donde están en prisión, es donde pasa “su magia”. Torcía la boca y movía las cejas y había expectación y te movía a pensar que era el momento en que todo iba a estar bien. Siempre pasa. Y es un momento que ni Glenn Kenny entendería. Quiero imaginarla en ese click donde abandonó todo, haciendo el mismo guiño, la misma careta boba. Hay, y esto lo digo con todo el corazón en ambas manos, un guiño en el rostro de Brittany que siempre me gustó. Y era ese. Y lo repetía todo el tiempo, en todas sus películas. Como si la historia fuera un acero y lo fundiera para adecuarlo a sus adversidades. Enderezaba la película, era su truco, su “eso”. Y pensar que no lo volverá a hacer, me pone triste. Muy triste.
Si, a mi también me pone triste, reconozco ese gesto del que hablas y también a veces desnivelaba los ojos y parecía a punto de llorar.