Mark

March 9th, 2010

Me pasé todo el fin de semana intentando escribir algo breve sobre Mark Linkous. Durante la tarde del domingo, en un dvd que tenía olvidado, enmedio de un respaldo de documentos sin importancia, se encontraba It’s a Wonderful Life. Sabía que estaba ahí y me apené por tenerlo olvidado. De verdad me gusta, me gustan sus canciones con A Camp, me gusta Sick of Goodbyes, y todo ese disco grandioso que grabó con Dave Fridmann. Nunca me cansé de él y sin embargo tenía años de no darle una re-escuchada. Qué triste su hambre para acabarse a sí mismo. Me entristece doblemente enterarme que había intentado hacerlo en el 96, durante una gira con Radiohead. ¿Qué habría pensado Tom Yhorke? ¿Qué pudo aprender y llevar a práctica en Ok Computer? Si hablamos de melancolía no había una mole más melancólica que él. Digno para grabar cientos de discos con Daniel Johnston. ¿Quién más? Me duele pensar que no volveré a escuchar un disco como ese. Me quedo con un tema en colaboración con PJ Harvey, y la gran Little Fat Baby, en colaboración con Sol Seppy. Descansa en paz, Mark.

¿Cómo es posible que Trouble Come Running sea considerada un tema “menor”? Lo dicen en Pitchfork. Para mí, dicho tema tiene la fuerza de unos Who revitalizados. Así de fuerte, por supuesto. Y Trouble come running no es tan fantasmagórica como todas sus hermanas de disco -me encanta, por otro lado, decirle a los demás temas hermanas, porque al final eso son ¿no? hermanas o hermanos- y la única, sin lugar a dudas, que al haberle hecho esa separación stereofónica tan arcaica, suene tan moderna como -sí- ninguna otra de sus hermanas. Matthew Perpetua podrá ser un gran experto en Spoon, pero me temo que en estos días se la ha pasado escuchando el disco equivocado.

Podré recordar pocas cosas de Hefner, y sobre todo de Darren Hayman, pero lo que viene a mi mente cada que su cabeza se mueve en los vídeos que me llego a topar, es esa gran declaración mongoloide “Lo mejor de The Beatles es el lado A de Hard Days Nights y el Lado B de Ram, de Paul McCartney”. Para cuando Darren tiró esa máxima -la cual no le pongo pero, es hilarante al 100%- Hefner tenía apenas 4 años de haber grabado su primer disco. Me encantaba, antes de que se separaran en 2002, que en cada uno hacían referencia a himnos. Estaba el de los cigarrillos, el del alcohol, etc. Me gustaba su finura al Dedicar las canciones a sus novias imaginarias. Se decían fans de Run DMC, lo cual era admirable, y la presentación de We Love The City, era un verdadero bocadillo para el diseñador gráfico que todos llevábamos dentro. También que no ocultaban su poca paciencia para grabar los discos. Muchas veces parece que estaban listos en horas. Bastante “indie” y “urban folk” en una era tan acogedora para esas bandas. En donde se sentían invencibles. Parecía que bandas como Gorky’s Zygotic Mynci, The Reindeer Section, Fruit Bats y Ladybug Transistor, tenían todo el poder como para durar 50 años. Pero ahora lo pienso y era imposible. Creo que de esas bandas no ha habido noticias en años. Y Darren Hayman está solista, etc.

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En The Greedy Ugly people hay un elemento lindo. El amor es algo abstracto que todo mundo entiende a la hora de llevarlo a la práctica. Un buen resumen sería, también, que el amor puede hacer mucho pero no sabemos cuánto puede echar a perder. Aunque eso ya parece, más que un elemento lindo, algo bastante agrio. Y si tuviera qué escoger lo mejor de esa canción, sería el final y esa frase concatenada tan a lo Foundations, en donde “no se puede arreglar absolutamente nada, pero sí detener un corazón”. Encantador. Y es la excepción a todo We Love The City. Un disco planísimo y olvidable, con unos cuantas canciones pop inofensivas y otras como esta, que tienen la gracia de un gran punchline, pero que resultan ser baladas hechas indirectamente para solitarios. Pareciera que Darren Hayman se pone su capa de nerd y nos enseña esos rincones a los que los emos temen llegar. Aunque un poco de nerd quiénsabe: su sitio es un desastre arcaico; deberían darle un arreglito. Parece que proveedor de hosting no le ha dejado actualizar absolutamente nada y así ha quedado desde su desaparición.

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Hefner – The Greedy Ugly People

Natalia

February 22nd, 2010

Hace unos minutos, una amigo me comentaba que hacerse la graciosa y grabar con el tipo de Café Tacuba para nada le liberará del estigma de haber hecho canciones tan feas con un banda que valía lo que vale un pan blanco. Pero con el disco en mano, y con varias escuchadas previas, ese comentario me llega a mí, erradísimo. Lo de Natalia ya es más terrenal y menos propositivo a partir de que abandonara a una banda que no le dejaba nada bueno. Y se equivoca porque desde que hizo mancuerna con Emmanuel del Real, las cosas empezaron a escucharse mejor. Los arreglos cambiaron. Las letras cambiaron. Hasta la manera de presentar el disco, sorpresivamente, se volvió un poco más atrevida. Que hay temas en inglés, sí, ¿pero qué importa? Que están mal cantados, que suenan trashy y no sé qué tantas cosas han dicho. Va. Es sencillísimo pasarle la aplanadora encima a esos poquitos temas en inglés. Pero aún así, cantando con su tofl de 2 pesos, logra calificar los temas, llegando con un 10 que le envidiaría la misma Anahí. A esta altura ni la crítica más soez la podría apalear. Prueben con Ella es bonita. Temazo de principio a fin. ¿No les entró?. Bueno, aquí está No viniste. Pocas cosas hoy suenan tan bien, así de simple.

¿Martin Amis?

February 22nd, 2010

Before I got together with my current wife, we were co-workers in prior relationships at the Baltimore Sun. One day she came back from interviewing Martin Amis and he had been reading Homicide in preparation for writing Night Train. To her, I’m the ink-stained schnook and she came up to my desk and said: “You’re not going to believe this but I’ve just interviewed Martin Amis and he thinks you’re the bee’s knees.” Because I was so ignorant, I said: “Who’s Martin Amis?” She ran through his canon and I got nothing. And she goes, “Kingsley Amis’s son?” And I go, “Who’s Kingsley Amis?” Last year we went out to dinner with Martin – I’ve since read a lot of his books – and I told him that story by way of saying, “This is the ignorant unread ass I was and, look, she still married me!”

Comentario de David Simon sobre la amistad entre él y Martin Amis. Simon es creador de The Wire y ahora trabaja en la producción de Treme, una nueva serie sobre músicos en Nueva Orleans. Visto en The Guardian

Vantage Point

February 21st, 2010

Sin haber entrado a la wiki para buscar información, ya la pura idea de que dEUS toque de esta manera, me pone loco. ¿Dónde estuve yo todo este tiempo? Tienen una calidad a prueba de fallos en sus discos y una carrera impresionante en el mundillo del rock “adulto”. En Slow, el toque Fever Ray en la voz es probablemente de lo mejor que les podría haber pasado -aunque la verdad, ya tener hasta en la sopa a Karin Dreijer está empezando a causarme gastritis-. Pero la avalancha no queda ahí. Vantage Point es un disco salvaje, a lo Gallon Drunk, salvaje com un Rid Of Me receloso. ¿Recuerdan cuando Molotov hizo el Dance And Dense Denso? Estoy seguro que en la producción había la comanda de dejar el sonido parecidísimo a dEUS. The Architect, de verdad, ¿no les parece que saltó Bowie de la nada y armó en tres puntapiés una de las más grandes bases en los últimos 10 años? Y lo peor es que quizá sólo a una bloggera que ya no existe, le vi el profundo amor a esta banda. Qué pena que, como he mencionado infinidad de veces, uno descubra este tipo de cosas tan viejo, tan grande. Siento que tengo mucha tarea por hacer.

Choose you

February 14th, 2010

chooseyou

Haciendo una lista de Spotify estaba cuando me topé con este increíble y bello video de Kings of Convenience. Iba a postear la importancia de tener amigos siempre cerca y de beber vino con la mujer que amas o el hombre que amas, etc. Y en el inter, pensé en Northern Sky, que detallaba muy bien cómo Drake podía, dentro de ese cuerpo enfermo que no le dejaba pensar, conocer un poco sobre el amor, y cantar sobre él. También pensé en Grant McLeland y en lo bien que suena haciendo coros en Spring Rain, y lo duro que debió ser para Robert Forster decidir tocarla en vivo en su última gira como solista. No podía dejar de poner -y la puse dos veces- Try Again de Aaliyah, sabiendo que no se volverá a repetir y que era un momento de amor en el pop único. Y un poco antes de caer en Kings of Convenience, recordé lo bien que remasterizaron Baby, para ese Everything is Possible de Os Mutantes. Canción que bailé en mi boda y me trae un gran recuerdo de ese momento. Pero con Misread todo aterriza. Cosas así, improbables, en donde las aristas de los seres humanos están hechas de puro azar al que siempre procuramos pasarle pintura para que no luzca feo. Porque todo toca hondo y vaya que muchos no lo podemos soportar.

Un cinco

February 13th, 2010

Ya me extrañaba que fuera tan correcta la crítica sobre Bioshock 2. Que no los hubiera despeinado nada y que no encontraran algo diferente parece encantarles. Anoche tuve oportunidad de abrir el juego y estar 10 minutos sobre él. No podría mentirles: fue como poner la expansión del 1; es increíble qué viejo se siente un juego cuando no puedes correr rápido y qué horrible es familiarizarte con las cosas que odiaste de una antigua entrega. Más cuando el arte y la textura sigue siendo un catálogo steampunk. Su misticismo chafa, al que tanto pero le puse al primero, y por el cual este juego parece “sostenerse” por completo, me saca de mis casillas. Con esos niveles de survival horror tramposo y la nueva -super facilísima manera- de hackear computadoras, ¡Dios! No me quedaría más que seguir concediéndole un poco más de duda para al menos saber donde terminará todo esto de jugar dentro del cascarón del Big Daddy. Que al parecer, no cambia mucho, de jugar como un simple mortal.

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Tengo un amigo que es fan de Wes Anderson. Vino a casa y después de la cena le sorprendí con Fantastic Mr. Fox. Él, que es todo un caballero, no dijo una sola palabra durante la película. Casi al final, antes de el último brindis de los personajes, me pidió permiso para salir a fumar. Me pareció rarísimo. Rarísimo en él. Le dije que podía ir y que, si le parecía mejor, podía hacerlo dentro de la casa. Pero parece que no me escuchó. Se fue y volvió 3 minutos después. Los creditos rodaron, y con una voz aguardientosa y frágil, sólo dijo: podría darle un 100 de calificación, sino fuera porque al final, no hay una escena en cámara lenta.

No comprendí. Le pedí que profundizara en ello. Se puso a hablarme de Rushmore y la escena con la canción de Faces. Otra más de The Life Aquatic, que aún no he visto. Y otra más, tan reconocible por obvia, de Royal Tenenbaums. Y así como explicar que 2 + 3 son cinco, llegó a la conclusión que el cine de autor muchas veces sólo servía para envenenar al individuo. Le dije que a mí me parecía perfecto para todo aquél que iba por la vida gritando leperadas a Mystery Train, Down By Law y Stranger Than Paradise, pero llenándose la boca de alabanzas a Dead Man, Ghost Dog y Broken Flowers -todas estas, claro, de Jarmusch, no de Anderson-. Y es cierto. Más en momentos en que Fantastic Mr. Fox parece más un comercial de Old Navy, que la gran película de 25 de diciembre, mañanera, para no dejar la cama ni aunque nos bombardearan la casa.

¿Y por qué me pediste salir a fumar?, pregunté -la verdad es que aún no me lo podía explicar yo mismo-; “es que el stop motion me pone mal. Mal, como a una gallina asustada. Tengo feos recuerdos de feos momentos en feas ocasiones que es feo recordar”. Y aún así me pidió repetir la escena en que Jarvis Cocker hace esa tema hillbilly que le quedó bastante bien. 3 veces. A mí me gusta más repasar la presentación. Los villanos son genuinamente macabros, le dije. Sí, de hecho, Michael Gambon sale peor que en aquella de Greenaway, en donde se comía a un bibliotecario. Y yo no pude más que asentir. Creo que al final supimos la verdadera gracia de Fantastic Mr. Fox, pero no acordamos si tenía qué ver con el texto, o con la urgencia brutal que tiene Anderson en hacer de sus pelis cuadros artísticos increíbles.

Hayley

February 11th, 2010

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Si hay un grupo que de verdad tiene chispa en eso que llaman mainstream es el de Hayley. La portada de Brand New Eyes es la suma de toda la chispa adolescente que no tienen bandas como My Chemical Romance o Panic at The Disco, por decir algunas. Y Hayley es como la caja negra del avión. El as bajo la manga y la paga del rescate. Tan emparentada con Siouxie y a la vez una placa de presentación para quemar el punk a discreción. Su tremenda cabezota roja ondeando en el escenario, sus pasos de edecan del Hooters y su tamaño minúsculo, que podría confundirse con una batuta viviente, le convierten en una gran front woman como no hay en el nuevo pop americano. Yo me hago a la idea de que acaban de salir de un ensayo de TRL en donde no pudieron tocar por algún problema con el microondas de la mamá. Porque se les ve tan bien portados, bien maquillados, forrados con unas guitarras que brillan de nuevas, y sobre todo, blindados con un halo mágico para no parpadear ante los reflectores. Así, se explica automáticamente la manera genial en que hacen el Long Distance Call de Phoenix; la tremenda versión acústica de Misery Business; y la inocencia casi demencial de Pressure, uno de los mejores temas de esta banda. Así las cosas.